Memoria corporativa y amnesia organizacional
Por Francisco Martínez Alas. (1999)
Recurriendo a metáforas biológicas, con frecuencia se dice que las instituciones son inteligentes y piensan. Y si las organizaciones piensan y aprenden, es porque usan y aprovechan su memoria.
Memoria corporativa
Todas las organizaciones, públicas y privadas, y también los individuos, necesitan alguna clase de registros de su acción y logros: estos proveen evidencia de las actividades que han sido realizadas y de las decisiones que han sido tomadas. El propósito para el cual se conserva esa memoria podría ser, por ejemplo, el interés en informar con pruebas reales a socios y miembros, o la necesidad de cumplir con una obligación impuesta por el marco regulatorio; de cualquier forma, la importancia del registro histórico es crucial.
Otra situación en la cual se manifiesta la importancia de resguardar el conocimiento corporativo y evitar que se pierda o se olvide, se da cuando una empresa se reorganiza o se reduce: las personas que se van o son retiradas llevan consigo su experiencia en los procesos o proyectos particulares de su cargo, listas de clientes o contactos, y aun ciertos detalles acerca de la cultura de la organización y su propio estilo de trabajar.
Tipos de memoria corporativa
La memoria corporativa se puede capturar por diversos medios, y también puede ser almacenada en forma estructurada en bases de datos, indexada, resumida y comentada para referencia futura; y, en general, puede adoptar dos modos:
a. Memoria documental, y que abarca toda la información activa e histórica contenida en documentos en papel, electrónicos o multimedia, que la organización usa para su funcionamiento efectivo.
b. Memoria basada en la experiencia, el capital intelectual y las lecciones aprendidas y reutilizables.
La esencia de la memoria corporativa
Con la reutilización de la MC no se trata de hacer lo mismo que se hizo en el pasado, o de repetir la misma receta estratégica sólo porque fue un éxito de temporada. Vivir en el pasado es peligroso para una compañía, pero es igual de riesgoso ignorarlo completamente: se podría repetir desatinos. Esto significa, que hay liquidar el pasado sin destruir lo que realmente importa: la esencia de las lecciones aprendidas. Lo que debe ser la parte útil y reciclable de la memoria corporativa es la crítica del comportamiento, del desempeño y de las acciones realizadas para la supervivencia de la organización; evadiendo con ello la amnesia organizacional, sus consecuencias negativas y peligros.
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